Evento

Un motor comunitario para seguir siempre adelante

Por Alan Vidaña

 

 



 

 

Cuatro años después del accidente, todo el grupo de compañeros de la policía militar se hizo presente en Arequito para hacerle entrega a “Miguelito” del triciclo motorizado. Familiares y vecinos se acercaron a presenciar ese momento, incluso hasta los medios de comunicación. Con lágrimas en los ojos y ante la mirada de su nieta en brazos de su hija, Miguel le dio marcha por primera vez y recorrió los primeros metros. Gracias a la colaboración de sus compañeros de toda la vida, el trabajo se concretó y hoy Miguel pasea con su "nave" por las calles del pueblo sin ayuda de nadie: “Esto para mi es una Ferrari”, dice.

 

A casi una semana de la primavera de 2015, Miguel Ambrosio un albañil de 66 años, oriundo de la localidad de Arequito, se levantó como todas las mañanas para ir a trabajar, puso en marcha su Renault Kangoo y fue hasta a la vivienda donde estaba realizando una reparación. A las 11 de la mañana subió al techo del garage y en un descuido se cayó. En ese mismo instante, dejó de sentir sus piernas. A los pocos minutos, los vecinos del lugar se acercaron a socorrerlo y llamaron a la ambulancia, que lo trasladó de inmediato al SAMCO local (Sistema para la Atención Médica de la Comunidad). Por la gravedad del cuadro, fue derivado al sanatorio Rosendo García de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en la ciudad de Rosario, donde permaneció 22 días. El panorama era poco esperanzador, los médicos tuvieron que comunicarle que la lesión había llegado a la médula espinal, quedando imposibilitado para caminar. No obstante, a eso, nunca bajó los brazos. Tiempo más tarde, fue trasladado a la clínica de rehabilitación Pilares del Rosario donde estuvo casi dos meses. 

 

A raíz de este accidente, se abrió un capítulo con PAMI. Una amiga peleó durante años para que la prepaga le otorgara una silla eléctrica, pero la burocracia hizo que el pedido se dilate y siga esperando pese a su imperiosa necesidad. Llamados que iban y venían y la esperanza de encontrar una respuesta favorable, una utopía imposible. A pesar de la intensa lucha, siempre estuvo contenido por su núcleo familiar y sus allegados. En estos últimos cuatro años, su teléfono celular pasó a ser su mejor amigo, su guía y su distracción. La instantaneidad de la comunicación y la multiplicidad de medios para estar en contacto con personas de diferentes sitios, permitieron que sea más fácil sobrellevar los momentos de soledad. Miguel está permanentemente comunicado a través de grupos de WhatsApp con amigos de diferentes localidades del territorio santafesino, entre ellos, sus entrañables compañeros de la colimba, aquellos que transitaron juntos la adolescencia y que hoy en la adultez continúan unidos haciendo frente a las adversidades de la vida. 

 

En el marco de una de las tantas cenas que realizan, Galdi Rossi, un amigo de la localidad de Camilo Aldao, tuvo la idea de crear un vehículo adaptado con la base de una motocicleta. Automáticamente, Miguel les comentó la iniciativa a sus ex compañeros de la policía militar 121 (clase 53), quienes no dudaron en dar el visto bueno y prestar colaboración para avanzar en esta creación. Primero buscaron dinero y luego se contactaron con Luis El Mago Giamey, un mecánico de 80 años de Villa Eloísa, que aceptó el desafío de fabricar un triciclo motorizado. El especialista tuvo que salir a buscar varios elementos para el armado, como el motor, las ruedas, los caños y algunas chapas. Lo curioso es que el motor, un Guerrero de 110 cc., era de una moto que fue atropellada por un camión. El diseño y el montaje del vehículo demandó unos seis meses. Todos los compañeros tenían un rol, uno se encargaba de salir a cobrar, otro de estar en permanente contacto con Giamey y otros hacían el apoyo logístico. En total gastaron unos 60 mil pesos. 

 

Este nuevo invento es la única creación de estas características en la localidad. Tal vez pueda ser el disparador para que muchos que se encuentran en situaciones similares tengan la posibilidad de tener su triciclo adaptado. Los vehículos adaptados son una realidad hace algunos años y cada vez se perfeccionan más. Las personas que sufren algún tipo de discapacidad física hace tiempo que disfrutan de la autonomía que proporciona la conducción del automóvil. Sin embargo, aquellos con discapacidades muy severas, se veían privados de esta posibilidad. Existen muchas formas de adaptar un vehículo, por lo que es difícil no encontrar una solución. Las personas con movilidad reducida ya no tienen por qué quedarse en casa o depender de otras para los traslados. Pueden viajar en su propio vehículo y llevar una vida independiente y autónoma, dentro de algunos límites que van desapareciendo con los avances de la tecnología. La particularidad de este triciclo se basa fundamentalmente, en que baja toda la plataforma y está adaptado para su uso en espacios exteriores. En cuanto a la vida útil, dependerá en gran medida de los cuidados y mantenimiento que se realicen, como el cambio de cubiertas, de frenos, de aceite, de líquido refrigerante y de luces.

 

Cada día, Don Ambrosio se levanta, pone en marcha su flamante triciclo y sale a recorrer el pueblo, saluda a los vecinos con varios toques de bocina, pasa a tomar mates de un amigo y continúa su recorrido. A lo largo de la jornada hace diferentes paradas, pero ahora con un rostro risueño. 

Miguel quedó viudo hace diez años como consecuencia de un accidente automovilístico que tuvo su esposa. Tiene dos hijas que son los pilares de su vida. Trabajó 40 años desempeñándose como albañil. Se considera fanático de la música y el baile. Sus amigos y amigas se sorprendían por sus habilidades para bailar diferentes ritmos musicales en las peñas a las que solía concurrir. Todos los fines de semana viajaba por diferentes localidades del sur santafesino en busca de una nueva pista de baile. Amigo de sus amigos, invitaba a todos a bailar, hasta aquellos que nunca se animaban. Era el alma de la fiesta, su energía característica contagiaba a más de uno que se encontraba desanimado.

 

El 12 de septiembre de 2015 su vida dio un giro inesperado, tuvo que adaptarse a una nueva forma de vivir, pero siempre con el aliciente de empezar un nuevo día. 

Los sondeos revelan que las personas con deficiencias motrices tienen una buena calidad de vida. Muestran, por ejemplo, que los niveles generales de satisfacción con la vida, de personas con lesiones de la médula espinal, no se ven afectados por su discapacidad física.

 

La condición de discapacidad causa múltiples cambios en la vida de una persona, y pone en marcha distintos mecanismos, que le permiten adaptarse a la nueva situación y aprender a vivir con restricciones que requieren de un esfuerzo extra para llevar adelante una vida normal. Entre las variables involucradas en este proceso, podemos citar el nivel de apoyo social del que dispone la persona, las condiciones sociodemográficas, el tipo de discapacidad y las secuelas que comporta, sin embargo, uno de los factores más importantes que van a determinar el proceso de adaptación, será el modo en que lo enfrente cada persona. Miguel es un ejemplo de cómo hacerlo.

 

 

*Crónica producida en el taller de periodismo narrativo dictado por Juan Mascardi y Angel Amaya en el Museo del diario